Emilia intentó sentarse en el asiento trasero del coche de su ex esposo, de esa forma, podría estar junto a su niño, tenerlo cerca de ella y protegerlo con su propio cuerpo.
-No, tu vienes adelante conmigo cariño- exclamó Daniel desde atrás suyo, sintiendo la ventisca del aliento del hombre en su nuca, causándole escalofríos en su columna vertebral.
-Por lo menos déjame colocar al niño en su silla.- suplicó.
El hombre negó con la cabeza.
-De eso me encargo yo, tu ve entrando- ordenó.
Emilia no