★Amelia
—¡Papiiiii! —grité con todas mis fuerzas mientras corría por el pasillo como si fuera una superheroína con capa invisible—. ¡Traje la comidaaaa!
Todos se quedaron mirándome, hasta el señor con cara de limón que estaba en una puerta. Seguro pensó que yo era un fantasma porque se le cayó el café en la camisa. Eso me dio risa, pero fingí que no, porque mamá Lulú dice que no debo reírme de los adultos, aunque sean chistosos.
Lulú venía detrás de mí con una cajita de comida. Caminaba rápido,