Capítulo 68. Advertencias.
Marco llegó a la casa donde se residenciaba con la furia corroyéndole el organismo. Parecía un león nervioso y herido, metido dentro de una jaula muy pequeña, que apenas podía abarcarlo.
Caminaba de un lado a otro resoplando maldiciones y abriendo y cerrando las manos en apretados puños para controlar la ira que lo consumía, mientras su mente repasaba con detalle cada paso que había dado ese día para llevar a cabo su misión.
¿Dónde había fallado?
¿Por qué le había resultado imposible alcanzar s