Después del parto me quedo dormida sin darme cuenta. Cuando abro los ojos, me encuentro en una habitación bastante amplia y linda. Giro a mi derecha y me encuentro a Massimo dándome la espalda, mientras carga a nuestra bebé. Está tan concentrado hablándole que no sé ha dado cuenta que ya desperté.
—¿Cómo está la princesa de papá? ¿Sabes…? Mamá y tú me dieron un susto de muerte. Por un momento pensé que les pasaría algo malo, pero el doctor me dijo que te aferrabas a tu mami —expresa con cariño—.