Han pasado dos semanas desde ese encuentro desafortunado con Lilibeth y ella sigue sin hablarme. Siempre come, ya sea en su habitación o en la cocina con el resto de las empleadas. Si bien ha comenzado sus entrenamientos, no he tenido tiempo de verificar por mí mismo sus clases.
Estoy en mi oficina cuando escucho su voz a través de la ventana, lo que me hace perder mi concentración en lo que estaba haciendo. Se supone que está con el entrenador; no debería de estar en el jardín en este momento.