—Señorita, la cena ya está lista. El señor Massimo la está esperando.
—No tengo hambre. Comí demasiado esta tarde —le miento. La verdad es que muero de hambre, pero no quiero ver a Massimo después de lo que sucedió esta tarde—. Mia, por favor, cuando Alex quiera dormir, lo puedes traer y, por el momento, que nadie me moleste.
—Lo siento, señorita, el señor Massimo dijo que hoy él dormirá con Alexandre —responde con tono apenado.
—Perfecto, en ese caso puedes retirarte. Quiero dormir. Nos vemos m