Massimo
—¿Por qué tarda tanto? —le pregunto a Marion, quien me ha traído un vaso con agua, mientras espero a Lilibeth, que lleva unos minutos de retraso y aún no baja.
—No lo sé, señor; puede que ya no tarde. ¡Oh! Mire, ya está bajando; se ve realmente hermosa, señorita —me giro cuando dice esto y, en efecto, tiene razón. Luce hermosa.
—Gracias, señora Marion —le sonríe con cariño, mientras me quedo embobado viéndola bajar.
Esta noche Lilibeth lleva un vestido color verde esmeralda —haciendo qu