Yelizaveta Belucci
Después de dejar al bombón en su casa, regreso a la mía. En cuanto llego a donde se encuentran algunos de los guardias, veo todo un caos. Hombres corriendo de un lado para el otro, gritándose instrucciones cómo si estuviesen esperando algo de lo cual aún no soy participe.
—Hola Bill. ¿Sucede algo malo? —pregunto al hombre que está apostando en las rejas.
—Buenas noches, señorita Belucci. Creo que es mejor que entre, sus padres están esperándola —responde un tanto cansado. Sigo