Luciano
Hoy es el día de mi boda con Maritza y si bien confío en las palabras de Lucrecia, no quiero asistir a esa boda, si de mi fuese no dudaría en huir y dejarla en el altar, pero tal como se lo prometí, iré a esa iglesia esperando con toda mi alma que la mujer de mi vida se aparezca y dé una buena razón para no casarme con mi prometida.
Me visto con un esmoquin totalmente blanco, bajo la escalera y a los pies de esta ya me esperan los hombres de Maritza. Tal parece como si pensará que en alg