—Yo también te extrañé, mi corazón —responde mamá, abrazándome como solo ella sabe hacerlo.
—Aun no respondes a mi pregunta, Melike —escuchamos como tío Mich cuestiona a la pobre pelirroja, por lo que decido interceder antes de que comiencen a discutir.
—Se las mandó Alexandre, en agradecimiento por haberme convencido de perdonarlo e ir a su casino el otro día —respondo de inmediato, sin medir las consecuencias de mis palabras.
—¿Por qué discutiste con tu novio, Liza? —inquiere mamá con el entre