C20: Cuando seas madre, me entenderás.
Royal, en lugar de marcharse, se plantó frente a la casa de Kisa y no dejó de golpear la puerta. Lo hizo una y otra vez, de manera persistente.
—¡Abre, abre! ¡No te quitaré mucho tiempo, necesito hablar contigo! ¡Es muy importante! ¡Así que abre, Kisa Maidana!
Kisa lo ignoró, pensando que en poco tiempo se cansaría y se iría. Sin embargo, Royal no se movió de su sitio. Pasó una hora entera golpeando la puerta sin mostrar signos de rendirse.
—Hermana, ¿por qué no abres la puerta? —preguntó Marfi