Kisa lo miró con atención, como tratando de buscar un trasfondo a sus palabras.
—Gracias por haberla cuidado y por no dejarla sola en ningún momento —agregó Royal—. Y... quiero pedirte disculpas.
Kisa alzó ligeramente las cejas, sorprendida por aquel gesto inesperado.
—Lamento no haberte escuchado. Tienes razón en que ni siquiera te di la oportunidad de defender tu inocencia. Estaba tan cegado por mis propios miedos y la desesperación del momento que no supe ver más allá. Solo me dejé llevar po