C176: No voy a dejar que ella destruya lo que tenemos.
Finalmente, Kisa se giró en sus brazos, buscando su rostro. Miró a Royal a los ojos, esos ojos intensos que siempre parecían contemplarla con adoración. Y, sin decir nada, lo abrazó con fuerza, con la necesidad de aferrarse a él, de disipar cualquier duda que pudiera quedar en el aire.
Royal no dudó ni un segundo en corresponderle. La estrechó contra su pecho con firmeza, deslizando una de sus manos por su espalda, como si quisiera grabar con su tacto la certeza de que nunca la dejaría ir.
—No