A MERCED DEL DINERO. C77: No eres mi dueño.
Dentro del restaurante, Sergio suspiró pesadamente mientras se acomodaba la camisa arrugada por el forcejeo. Marfil se giró hacia él con la expresión abatida, sintiendo la vergüenza ardiendo en su rostro.
—Lo siento mucho, de verdad. Lamento que todo esto haya pasado —manifestó con sinceridad.
Sergio, aún sorprendido por la intensidad del enfrentamiento, la miró con las cejas fruncidas antes de responder.
—No deberías estar con alguien como él —expuso sin rodeos—. ¿De verdad ese tipo es tu novi