A MERCED DEL DINERO. C51: ¿De verdad crees que soy bonita?
Marfil se quedó callada. No podía decirle la verdad. No podía admitir que había ido tras Lucas porque los celos la habían consumido al verlo con otra.
Sus labios entreabiertos quedaron mudos mientras su mirada se tornaba inquieta. Sus ojos azules, normalmente serenos, parpadearon con un destello de incertidumbre, recorriendo fugazmente los rasgos de Richard antes de apartarse. No quería que él notara la lucha interna que se libraba en su mente.
Finalmente, humedeció sus labios y tomó aire. No