La mansión, sumida en el silencio nocturno, había sido sacudida por la potente voz de Royal. La ira en sus palabras resonó en los pasillos, despertando a más de uno. Marfil entreabrió la puerta de su habitación, observando desde el umbral con una expresión de intriga, mientras que Regina, más resuelta, salió de su alcoba, ajustando la bata de dormir alrededor de su cintura antes de dirigirse con paso firme hacia la fuente del alboroto.
Vanya, por su parte, reaccionó de inmediato. Sabía que Coral