Curthwulf sabía que Charlotte tenía razón. Aunque había estado al tanto se las necesidades de su manada y sus negocios, apenas habían llegado después de tantas complicaciones. Pero, el desespero de enamorar a Charlotte, le hacía olvidar ello.
— Es verdad lo que dices, pero, solo serán unos días.
— Si sigues faltando tanto en tu trabajo, tendrás problemas.
— Soy el presidente y dueño de la empresa, ¿Quién sería tan osado de decirme algo al respecto? — pregunta Curthwulf sonriente.
— No voy a sal