Algo que he comprobado después de conocer a los Holftmann, es que mi mente no es una buena aliada. Ya que, unas pocas palabras del señor Holftmann, causan que mi mente imagine qué estoy completamente desnuda pegada a su cuerpo dentro del agua y eso, resulta demasiado excitante.
— ¿Acaso desea que me bañe desnuda? — pregunto en un hilo de voz y de inmediato, cubro mi boca al tener una fuga de pensamiento que hace sonreír más al señor Holftmann, justamente de la manera en que hace latir frenética