Deseaba calmarme, pero, sentía como si hubiese estado buscando una salida a mi vida agitada y esta me apareciera con un cartel sin salida. ¿Cómo puede afectarme tanto la muerte de alguien que no llegué a conocer?
No lo sé, pero, duele. La calma que tanto me había costado conseguir estas semanas, la preocupación por el secuestro en el que había intentado no pensar y controlar, golpeaba con fuerzas mientras el dolor de haber perdido a mi hijo, se acentúa en cada fibra de mi cuerpo.
— Charlotte, n