No me miraba, solo seguía intentando abrir la puerta y por ello, me acerque tanto a él que cuando quiso retroceder para golpear la puerta, chocó conmigo. Sabiendo que no iba a prestarme atención, caí al suelo con un quejido, que lo hizo transformarse en humano y correr a socorrerme.
— Esposa, ¿estas bien? — pregunta preocupado y yo sonrío.
— Había deseado tanto escucharte decir eso. Por fin lo escucho. Pensé que moriría y no me llamarías así. — murmuro y él intenta levantarse y alejarse de mí,