Al día siguiente
Un pequeño bulto de huesos, se lanza encima despertando a Charlotte. Los besos de un niño pequeño, hacen que el malestar y el cansancio desaparezca, mientras lo abraza y le da besos agradeciendo a la vida que él este bien.
— ¡Mamá, despierta!
— Estoy despierta.
— Pero, no te quedes solo besándome, vamos a alistarnos para ir al colegio. — dice Zaid emocionado.
— Ya voy. Ya voy.
— Rápido, mamá. Si nos demoramos, se nos va a hacer tarde— insistir Zaid.
— Ya me levanté. Ya m