El temor me invade cuando he visto cosas extrañas y lo peor, que estén relacionado con una persona tan importante, por lo que, temerosa de que nos hagan algo, tomo a mi pequeño en brazos y pienso en alguna ruta de escape.
— Señor… yo no le he hecho nada malo, por favor, déjenos ir. — susurro con miedo.
— Charlotte, no vine a hacerte daño. Como te dije, vine a recogerlos, porque quiero que seamos una familia.
— Lo siento señor Holftmann, pero yo ya tengo mi familia. No necesita hacerme parte de