Curthwulf descargó su ira en la persona que se burlaba de como lo había engañado. Por eso, el lobo quedó irreconocible y los lobos que habían visto la escena horrorizados, no se atrevían a hablar a su jefe.
— Debe ser mentira. Eso lo ha dicho para que me enojará. Charlotte, debe estar bien, yo la dejé con Retmus. Ella debe estar bien — dice Curthwulf golpeando una y otra vez el cuerpo sin vida.
— Señor…
— ¡¿Qué?! — grita Curthwulf molesto.
— Necesitamos saber que se va a hacer.
— Esto ya no es