La noche había llegado y yo me sentía al borde del colapso. Apenas nos habíamos detenido para comer y ayudar con los niños en sus tareas que no entendía en lo absoluto, para retomar mi tortura. Porque, eso era, tortura.
— Esto es demasiado para mí. Realmente no puedo seguir con esto.
— Puedes, aun te faltan diez vueltas más. — dice Curthwulf y yo quiero morirme.
— Por favor, necesito descansar.
— Mira, yo también necesito entrenar un poco. Quizás he bajado mi intensidad y es mejor que entrene u