Días después
No me sentía cómoda quedándome encerrada siendo la damisela en apuros que debe ser rescatada constantemente. Así que, debía tomar una decisión y en vista que no era posible convertirme, debía empezar a entrenarme para no ser una carga.
Solo que no me imagine que sería tan pronto y mucho menos que debía hacer ejercicio. Pero, no podía quejarme cuando yo fui la que me metí en esto con el fin de sentirme y ser útil.
— Vamos, Charlotte, puedes hacerlo. Solo te faltan veinte vueltas más