Nuestro primer baile está aconteciendo cómo se había planeado y coreografiado. Ya me había cambiado a mi segundo vestido de novia para poder fluir mejor con los movimientos, había sido un gran acierto porque con cada vuelta la tela parecía estar flotando con el viento.
A poco de acabar el baile, y sólo estando dando pasos simples pegada así de Damián, puedo notar que él no para de mirarme.
—¿Qué miras tanto? — cuestiono haciéndome la desentendida.
—Tu… maquillaje está bonito — responde cortado.