Narrado por Amy Belmonte
Se suponía que con el embarazo así de avanzado mis ganas de tener sexo deberían disminuir. No lo han hecho. Por ende, Luke está detrás de mí “trabajando” con mucha dedicación. Estamos acostados de cucharita y con varias almohadas debajo de mi cuerpo para facilitar los movimientos.
Aun así, me temo que, aunque mis ganas no han disminuido, el tipo de posiciones que podemos hacer, sí se ha limitado notoriamente. Adiós, sexo furtivo en cualquier parte, hola, sexo seguro en una cama. No es que no disfrute esta posición, me gusta, pero necesito que me penetre más profundo.
Busco su boca para besarla con pasión. Él me corresponde, y nos deleitamos en este mojado beso, que termina conmigo subiéndome a él. Me vuelvo a conectar con Luke, y me empiezo a mover mientras mis brazos se echan para atrás para afincarme de sus piernas.
La posición de las manos de Luke me prende aún más. Tiene una de ellas en mi cadera, y la otra en mi abdomen, en ese en el que es prominente mi