Narrado por Amy Belmonte
Estoy acostumbrada a que me rompan el corazón. Pero, que te rompan el corazón de la forma en la que Leah me lo rompió, es particularmente duro. Yo que de ingenua llegué a pensar que me trató con aceptación y cariño desde el primer momento, resultó siendo una trampa.
Una trampa para acusarme de ladrona. Por el motivo más estúpido y malintencionado del mundo: creer que no era lo suficiente para su nieto. Ahora que la veo allí parada, más inconforme no me puedo sentir.
—Le