Narrado por Amy Belmonte
Ser una embarazada que aparenta ser una embarazada, es más satisfactorio de lo que me hubiese podido imaginar. Ahora que el tiempo ha pasado y voy por mi séptimo mes, muchas cosas han cambiado en mi vida y mi futuro. Acaricio mi panza mientras con la otra muevo mi ratón en mi escritorio de trabajo. Estoy revisando nuestro último contrato en la agencia.
Me tomaré todos los meses que pueda, después de dar a luz, pero antes, hay demasiado por preparar. Tocan a mi puerta y pasan, es mi tía Marianne.
—Buenos tardes, cariño. ¿Cómo está esa vejiga, esos tobillos? Quiero actualizaciones honestas — cuestiona mi tía tomando asiento.
Tengo que sonreír ante su saludo.
—Comportándose lo mejor que pueden, que no es mucho. Pero, en defensa de mi cuerpo, hoy me han elogiado dos veces el vestido que llevo puesto — digo levantándome un poco para que aprecie la redondez de mi barriga.
A esto me refería con que ser una embarazada que por fin se nota como una, me ha hecho ganar u