No suelo ser una mujer nerviosa, ni que le teme a su padre, pero desde que decidí mudarme, la vida me ha cambiado de formas que no quiero. Tengo revuelto el estómago, mientras espero que Damián llegué al departamento. Sí, al departamento donde vivo, porque Luciano hoy ha amanecido con dolor de cabeza y no quiere salir de aquí. Ha cancelado el plan de ir a un sitio público, tendremos una cena casera.
Apenas puedo exprimir bien los limones viendo desde la cocina cómo papá escribe con pasión en su