Descubrir el pasado de mi padre, no estaba en mis cartas del año. No desde su propia boca, ni con semejantes revelaciones. Aunque no profundizó tanto en las explicaciones, la visión general me hizo comprender que mi corazón me decía la verdad. Mi padre no era un hombre malo, ni corrupto.
Sin embargo, tampoco era un hombre cuerdo y al que le preocupase particularmente su seguridad. Saber que trabajó como agente, espía, carnada y que su retiro se dio por mi madre, me ha hecho sentir mareada. Muy