El departamento de Marisella está como lo encontré aquel día que no quiero recordar. Igual de solitario, silencioso y diría que con el mismo tipo de desorden cotidiano. Hay ollas en el lavaplatos, algo de polvo en los muebles y plantas que se están secando cerca de la ventana.
No pareciera que aquí murió una persona.
Dan tiene un rato largo en la habitación de Marisella. Yo estoy en la pequeña sala de brazos cruzados. No me gusta estar aquí, ni mirar en dirección al baño.
—¿Qué tanto puedes bus