Aunque Damián llegó a acusar que su abuelo nos quería casar, no le creí. Ahora, tengo que hacerlo, porque más claro no puede estar. Él no estaba exagerando, e intento sonreír ante lo que me ha dicho el señor Rowan.
—Tiene un gran sentido del humor — respondo.
—Mi sentido del humor no es el que está hablando, son mis ansias de verlo con una mujer de buenos valores. Aquella que guíe su camino distorsionado. Detrás de cada hombre exitoso, hay una mujer maravillosa — argumenta.
Por dentro, estoy en