Apenas Antonella vio a su hermana, dejó la maleta a un lado y la envolvió en un abrazo fuerte.
—No sabes cuánto extrañaba este abrazo … —murmuró Isabella contra su hombro.
—Yo más —respondió Antonella, acariciándole el cabello.
El sonido de unos pasitos corriendo por el pasillo las interrumpió.
—¡Tía Anto! —exclamó Fabián con voz aguda y sus ojitos iluminados levantando los brazos.
Antonella se agachó justo a tiempo para recibir el abrazo del pequeño, que se le lanzó encima de ella.
—M