La cena en el comedor de los Riva era una ejecución a fuego lento. Alessandro presidía la mesa asegurándose de que todo este en orden . A su derecha, Emma sonreía con una elegancia impecable, aunque sus ojos buscaban constantemente la sombra de Alan, el secretario personal de la familia, a quien Carmen trataba con un afecto que rozaba la devoción.
El tintineo de los cubiertos contra la porcelana sonaba como cuchillos afilados. Alessandro, con las manos apretadas bajo la mesa, sentía cómo el p