Rapidamente, la fina capa de tela que componía sus ropas, la única barrera que se interponía entre ellos, desaparecio. En cuestión de segundos ambos quedaron totalmente desnudos.
Aegan la beso y acaricio con total paciencia, disfrutando cada centimetro de su piel y su cuerpo, deleitándose por su suave textura y el aroma que esta desprendia. El podría haber muerto allí mismo y habría estado mas que feliz, a fin de cuentas, creía estar en el mismísimo paraíso.
Lyra lo abrazaba con fuerza, necesit