Damino:
El príncipe cruel no pudo cerrar los ojos en toda la noche, el se revolvió inquieto de un lado al otro, mientras los fantasmas de sus pensamientos lo atormentaban sin piedad alguna. Habia cometido un error, un maldito error que ahora le pesaba en la consciencia, pero no podía retractarse.
Damino simplemente no deseaba hacerlo.
Para desgracia del hombre, el dia llego demasiado rápido, y su único consuelo era suplicar que Aegan ocupara el lugar de Lyra en el combate, de lo contrario, e