El lobo castaño derribó la última puerta que conducía al helipuerto, salió y tiró consigo a Cornelia. Un chillido de dolor le mostró al vampiro agazapado entre las sombras, había intentado sujetar a Cornelia en el último segundo, pero el sol lo alcanzó.
El helicóptero esperaba por ellos; sus hélices desprendían una fuerte ráfaga de viento. Un grupo de cuatro personas corrieron hacia los lobos para ayudarlo a arrastrar a Cornelia.
El vampiro recitó una frase en una lengua antigua que el lobo no