Gianna no supo si era mejor o peor que sus suposiciones fueran erróneas.
Ella siempre imaginó que los vampiros vivían en sitios preciosos y cubiertos de lujos; es decir, algunos habían vivido siglos y de seguro poseían muchísimo dinero. Sin embargo, en ese momento se encontraban frente a una vieja fábrica abandonada en medio del bosque que para nada lucía lujosa, sino tétrica y a punto de derrumbarse.
—¿Es aquí? —inquirió Cornelia y se abrazó a sí misma—. Es horrible.
Darragh suspiró hondo y d