Gianna suspiró hondo frente a la compleja y costosa cafetera que se situaba en el centro de su cocina como si se tratara de un monumento.
Ella siempre había soñado con electrodomésticos blancos en una cocina rosa y cursi, pero en su lugar tenía todos los aparatos eléctricos en color negro y las paredes en tonos fuertes como azules y rojos quemados. Y no se quejaba, en serio, en su vida habría podido comprar un departamento como ese, pero ya no sabía si aceptar ese obsequio fue algo malo o bueno