—No —sentenció Aleksi, con el ceño fruncido y una expresión que dejó claro que no quería más preguntas—. No estoy comprometido. Existió una propuesta, pero se quedó en eso.
—¿La rechazaste? —insistió Gianna, su voz cargada de escepticismo.
—No, sólo no respondí —simplificó el lobo con una tranquilidad que parecía ensayada—. Mis padres pidieron su apoyo.
Gianna paseó la mirada entre Aleksi y William, buscando en sus rostros alguna señal que le aclarara más de lo que él estaba dispuesto a admitir