La imaginación de Beth era explosiva, algo que William había comprobado de primera mano al husmear en sus pensamientos y encontrar escenas dignas de películas de Hollywood. Sin embargo, ni en sus fantasías más descabelladas había imaginado estar en la pista de un club nocturno, moviéndose al ritmo lento de un baile con Aleksi.
No bailaban al compás de la música que retumbaba en el lugar; sus movimientos eran más pausados, casi íntimos. Aleksi mantenía una mano firme en la cintura de Beth, mient