—¿Quién eres exactamente?
La pregunta lo recibió apenas sentarse en el sillón junto a la cama, y los ojos cansados pero decididos de Hannah lo estudiaron.
Él la miró, también visiblemente agotado, pero sabiendo que no tendría sentido darle largas.
—Debes saber que fui a un programa de alto rendimiento cuando era niño. —Hannah asintió con la cabeza—. Fue alrededor de los siete años, un amigo de mi padre fue a casa a visitarlo y nos conoció a Tony y a mí, y le propuso la idea a mis padres de que