—¡Aaaah!
El cuerpo de Edward cayó al suelo y él se agarró de inmediato la pierna, de donde comenzó a rezumar sangre. Hannah, alarmada y sin entender qué pasaba, tiró como pudo la vista desde su posición y vio unas botas negras. Trató de acomodarse y el hombre avanzó, lo que de cierta forma le dio miedo; sin embargo, al ver quién era, de alguna manera su corazón se aligeró.
No… no podía estar ligero.
Apretó los labios, sorprendida por la expresión indiferente que Andrew tenía mientras apuntaba c