A media tarde de aquel lunes, el Grupo Seele vivió una cierta conmoción al recibir la noticia de que dos pesos pesados visitarían la sede administrativa de la empresa. Uno de ellos era el conocido Dominik Engel, que venía desde Berlín, y el otro era Ulrik Jantzen, quien actualmente fungía como CEO del Grupo Empresarial Frantid, de Dinamarca, una figura que hacía bastante no veían.
El primero en llegar fue Ulrik, un moreno con el pelo poco rapado que exhibía una elegancia tremenda al caminar, de