Y porque era la vida que eligió, sabía a lo que se atenía. S
u maestro una vez le dijo que el hombre podía fabricar mil armas, pero ninguna jamás sería tan efectiva como la inteligencia porque, de hecho, era esa misma inteligencia la artífice de tales artefactos.
La inteligencia del hombre era capaz de destruir y construir a partes iguales. Un hombre inteligente sabía hasta dónde llevar las cosas por la paz, y también cuándo asestar un golpe mortal.
Era de sabios dar oportunidades. Era de tonto