Capítulo 51. Un regalo suntuoso.
George ayudaba a recoger lo usado para el desayuno cuando Armand apareció en el comedor.
—No necesita hacer eso.
—Estoy acostumbrado a hacerlo cada mañana, me siento inútil si no colaboro —respondió con una sonrisa.
—¿Sus hijos no le colaboran? —preguntó con recelo, notando que ni Ryan ni Keenan estaban en los alrededores.
Ni siquiera Alana, a quien le correspondían las tareas domésticas en la mansión por ser una hembra. Esa loba tenía mucho que aprender.
—Claro que me colaboran. Todos ellos me