52. Solo matenlo
Marcus lo estaba guiando por los calabozos de su manada, el olor a sangre y podredumbre estaba impregnado en todo el ambiente , junto a los quejidos bajos de aquellos que se encontraban detrás de las celdas.
Vio como su amigo se detuvo enfrente de una celda en especifico que tenía al menos tres guardias apostados afuera y entonces se giró hacia él con el ceño fruncido antes de decirle:
—Aquí tenemos al que no es del todo lobo— le dijo y Gabriel sintió todo su cuerpo tensarse, porque la realida