48. Tienes que correr
Al final Gabriel no había podido desayunar con su luna y en cambio había tenido que aguantarse no solo a la malcriada hija de Joseph, sino que también a su madre hablando estupideces sobre el día que llevarían a cabo al ritual.
Él había mandando a Blake a que subiera el desayuno a Sofía y había conseguido escribirle una nota de rapidez disculpandose por no estar con ella, sin embargo, había una sensación de incertidumbre en su pecho que no se iba y que no conseguía entender.
Cómo si su cuerpo l