20. Necesitamos hablar
En la oscura comodidad de su habitación, Alexandra estaba caminando como un león enjaulado mientras esperaba la llegada de la persona que podría ayudarla. Y es que ella no era estúpida, sabía que el hecho de que su hijo se hubiese llevado a la cama a una humana.
Un gruñido lleno de coraje salió de ella mientras se debatía entre la ira y la frustración. La escena en la morgue no había salido como lo planeó. Había subestimado a la humana y su habilidad para resistir sus provocaciones.
—Maldita